Acerca de

Una amiga dice que soy una francesa de corazón y creo que tiene razón. No lo puedo evitar. Desde que viví allí me enamoré de la gente, del idioma, de París, de los pueblos pequeños, de las grandes ciudades, de la costa, del interior profundo, de su amor por la cultura, de su sentido de la estética, su humor… El corazón me late más deprisa cuando cruzo la frontera, y tengo mariposas en el estómago cuando pienso en Francia, así que debe ser amor.